Espacio al amor

Día de júbilo


Cumplir años debería ser un paso más hacia la madurez deseada. Sí, eso está bien para los simples mortales, pero para entes como yo, cumplir años es solamente un paso más hacia una adolescencia consciente y disfrutada, donde comprar un juego de cazuelas es el chiste del año. Una plancha con tabla incluida es inaudito. Aún sigo lavándome los dientes antes de ponerme mis espejuelos, o leyendo mientras camino esas dichosas cinco millas diarias por aquello de mantenerme fuerte ante el sedentarismo.

Sigo persiguiendo libros viejos y calificándolos a mi antojo como botiquín anti-resfriado. Ya le he advertido a mi hija mayor que mis libros (mi único tesoro y herencia) son para conservar y que, bajo ningún concepto, aceptaré (del lado de allá o de acá) que se deshaga de ellos.

Me he pasado más de la mitad de mi vida estudiando. Tengo la capacidad de hacer muchas cosas a la vez y que todo me produzca pasión. Sigo escribiendo para mí más que para el mundo y ahora, precisamente, me ha dado por crear “contenido” en redes sociales, como así le llama el mundo actual. No me falta tiempo, me sobra creatividad, amor y pasión por todo lo que me propongo y logro.

Nunca voy por la senda que quieren verme, pero aseguro que está bien así. Nada que arrepentirme. Me queda mucha pasión aún y entrega futura. Por el momento me paro en el hoy y existo, no para cumplir un año más, sino para celebrar todo lo vivido.

Deja un comentario