Me pregunto que ganamos cada vez que tratamos de imponer nuestro criterio. Crear contradicción no es la manera correcta de obtener seguidores. Al crear paginas en Facebook o cualquier otra red social deberíamos ser responsables y abiertos de mente para entender que la opinión de cada uno es la correcta. No importa clase social, raza, nacionalidad o partido político. Las cosas por su nombre y el respeto no se impone, se gana. El derecho a expresarse de la manera que sea es y tiene que ser siempre respetado, es el fundamento y base del entendimiento. Discutir un tema está bien, se llegue a un acuerdo o no. Tildar a otros de ignorantes solo por no pensar como tú, es de ignorantes. Cito como siempre en estos casos a ese Voltaire de mis desvelos: «No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo”. ¡Ay Voltaire si vieras estos tiempos! Al menos nos dejaste esto que yo particularmente llamo ‘tu legado’.
No es secreto para nadie que cualquier acto terrorista es deplorable, cobra más vidas inocentes por día. No es echándonos las culpas los unos a los otros como se controlará el mundo. Isis y cualquier otro grupo de estos tienen sus tentáculos en cualquier parte del mundo adonde puede aterrorizar y hostigar a la población. Este tipo de persona tiene que controlarse al entrar a este país. Es aquí adonde vivo, es este el que me importa, y es en Estados Unidos adonde puedo, al menos con mi escritura apoyar al resto si lo necesita.
No vivo de hipocresías, no estoy en desacuerdo ni con armas, ni con vicios, ni con la inmoralidad. Puedo cambiar de tema cuando se me da la gana y no por eso dejar de centrarme en lo más importante en este momento. El gobierno de Estados Unidos tiene que proteger más a su pueblo prohibiéndole la entrada a toda clase de radical, no me importa si ha sido toda la vida un humilde campesino. Luego llegan aquí (u otro lugar cualquiera porque no tienen paz con nadie) y cambian de parecer y arremeten contra personas inocentes llevándose por delante a cuanto encuentre. Pues hay que hacerles bien difícil su entrada a este país. No generalizo, sé que como en todo los hay muy buenos ciudadanos pero como no sabemos quiénes son esos, les toca pagar justos por pecadores. Total, se les da albergue y luego andan exigiendo derechos que dentro de sus países no le otorgan a ningún americano. Es duro, pero es una verdad.
El año pasado fue la masacre en la discoteca ‘Pulse’ en Orlando, llevándose por delante a todo el que se pudo solo por preferencia sexual. ¿Quiénes fueron? Atentado en el concierto de Ariana Grande en Manchester llevándose por delante veintidós adolescentes muertos y múltiples heridos. ¿Quiénes fueron? Trece muertos en el atentado ocurrido en La Rambla, Barcelona. La misma pregunta una y otra vez en mi cabeza: ¿Quiénes fueron? Hoy más de cincuenta personas han muerto y sobrepasa los doscientos el número de heridos. ¿Quiénes fueron? ¿Cómo acabar con todo esto? Esa es la pregunta del siglo, no será poniendo fotos a la orilla del casino ‘Mandalay Bay’ como se recordara a sus víctimas, y mucho menos con decorados “estamos contigo” status de Facebook, será evitando que esto pase en un futuro con mano dura, con más investigaciones de quienes están entrando al país y de las captaciones. El gobierno de Estados Unidos tiene tecnología, dinero y recursos para al menos llevar un control. Si de radicales se trata pues tendremos que ser radicales. Hoy fueron ellos, mañana podemos ser nosotros, nuestros hijos, nuestros seres queridos. Cada vez estamos más expuestos a estos ataques. Me rehúso a pensar que debo encerrar a mis hijas en casa por miedo a perderlas a manos de asesinos que no importa cuanta arma se prohíba siempre tendrán un plan B y son expertos fabricándolas ellos. Al pan pan y al vino vino, si de radicales se trata pues se eliminan radicalmente.
Estamos en el siglo XXI, en la era de las comunicaciones, y que aún no aprendamos como ser feliz sin tanta mierda me desconcierta.