
El pasado 3 de Enero desperté emocionada por la detención y extradición y encarcelamiento de Nicolás Maduro. El Pueblo de Venezuela en las calles de Miami celebrando, generó una esperanza absurda pensando en los míos, esos cubanos, los que no cuentan con remesas, esos de la tercera edad sobreviviendo en la indigencia a pesar de carreras exitosas olvidadas en el recuerdo. Pero ese sentimiento que afloró en mi corazón, no abandonó ese lado escéptico que me caracteriza.
Cuba, durante 67 años bajo la dictadura más lonjeva de Latinoamérica, ha dado sobradas razones para una intervención americana. Pero no tiene recursos de fuerza económica que beneficie y justifique así la operación. Las excusas sobran, Rusia también tiene poder dentro de Venezuela, así, esta queda desmentida. Russia tambien tiene poder en el país en cuestión.
El pueblo de Cuba tiene que saber que está solo. Y que solo ellos podrán ganarse su libertad a fuerza de lucha contra esa tiranía. Ni dialogo, ni cambios internos lo hará posible. Despierten de ese sueño. No hay una dictadura de tal envergadura que abandone o cambie, solo la acción les hará libres.
Me regocijo en el júbilo del pueblo venezolano, por la única razón (clara hasta ahora) de la apprehension de ese dictador. Les deseo Libertad y su país de vuelta. Aún mucho qué hacer, y sobre todo, disipar la incertidumbre de qué pasará, pero es un buen comienzo.
01/05/2026
Misly
